y sin más nubes en tus sueños va lloviendo la esperanza
A ti que un simple beso es un milagro
y sin golpes en el pecho ya te sientes perdonado
A ti que hay mil razones que te hacen feliz
A ti que para amar siempre has dicho que si
A ti que eres el bueno de los buenos
la mano que se extiende y llega al cielo…
Vive que la vida te sonríe,
que te da los buenos días
aunque llueva o se te caiga el mundo encima,
Vive que la vida es una sola,
aunque guardes bajo llave los papeles
que aseguren tu parcela allá en la gloria
Vive que de muerto solo sirves
pa' los cuentos de los vivos, esos mismos que no te dejan crecer
Vive, toma y deja que la vida no es tronco
al que se tira y se recoge, del que debemos aprender
“Vive” (fragmento), José Antonio Rodriguez.
¿Cuántas veces nos hemos visto al borde de la angustia total y decidimos no lanzarnos? Han de ser más en las que vemos de cerca la felicidad.
En una fila, mientras aguardamos ser atendidos, solo nos queda desesperar hasta que llegue "nuestro turno", pensamos cualquier cantidad de cosas y es imposible apartar de nuestra mente la felicidad que sentiremos al ser atendidos por el dependiente, cuando nos cambien el cheque -por citar un ejemplo-, pensamos que la felicidad llegará después de ese glorioso momento pero lo retrasamos hasta que logremos cubrir los pagos... cuando compremos lo necesario, cuando completemos los ahorros y con ellos nuestros sueños… así seguimos solo para descubrir que estamos nueva vez en la fila aguardando “nuestro turno”.
Así es como llega el momento que pudiéramos disfrutar y que no hacemos solo por estar inmersos en buscar el que viene. Los pequeños puntos de felicidad se nos escurren sin que demos crédito a las pequeñas grandes alegrías que pueden llenarnos.
Si bien dicen que no existe una vida feliz sino una vida con momentos felices que contribuyen a esa sensación, la responsabilidad es solo nuestra. Está en nuestras manos distinguir, aprovechar, disfrutar... SER FELICES.
“Los pequeños detalles cuentan!”… ¿Cuántas veces lo habremos escuchado? ¿Los contamos? ¿Cuánto cuentan para nosotros?