revisar bien mis maletas
y sacar mis sentimientos
y resentimientos todos
hacer limpieza al armario
borrar rencores de antaño
y angustias que hubo en mi mente
para no sufrir por cosa tan pequeñitas
dejar de ser niña...
para ser mujer.
hoy voy a cambiar
sacar a luz mi coraje
entregarme a lo que creo
y ser siempre yo sin miedo
bailar y cantar por hábito
y ver claro en vez de oscuro
desarraigar mis secretos
dejar de vivir, si no es por vivir la vida
que grita dentro de mi... mi libertad
Hoy voy a cambiar
salir dentro de mi no ser solo corazón
dejar y parar fracasos
...porque soy mujer,
con todas las incoherencias que nacen en mi
fuerte, sexo débil.
"Mudanzas" (fragmento). Guadalupe Contreras Ramos(Lupita D'Alessio)
Después de semanas de ausencia me parece prudente ponerles al tanto. Hace poco decidí separarme del lar paterno. El dolor del silencio nos sobrecogió a todos sin que pudiéramos manifestarlo. Hube de irme.
Mi madre decía “ya es tiempo”, mi padre “no veo el motivo”. De mi madre separada por un océano y de mi padre por apenas un río, ahora, en ambos casos, solo detrás del auricular me recuerdan que aun soy pequeña ante sus ojos.
En las noches me abruma el silencio de la soledad, el canto de grillos que no logro reconocer, los vecinos poco afectuosos de un sector del todo nuevo para mí. Fue mi decisión, mi elección, mi gusto.
Recordé por completo un “mail masivo” que circula desde 2007 titulado "El Vuelo de las Águilas; Renovarse o Perecer". Las águilas: tan majestuosas, imponentes y desafiantes, confinadas a la soledad y dependiendo de su resistencia al dolor, a los golpes que debe propinarse para arrancarse el pico, sus uñas… sus plumas. "Ellas reconocen los signos y se responsabilizan de su supervivencia y se renuevan a si mismas".
En la frialdad del trayecto vespertino, un murmullo: “hurtadores merodeaban”, “forzaron una cerradura”. Era en mi edificio. Todos se reunen en torno a la agraviada, se suman las voces de solidaridad, de espaldarazos, ella no está sola… que bien.
Al cabo de unos minutos todos se han ido, todos en sus esquinas haciendo su vida habitual; yo no soy la excepción… la hora marca el ritmo siempre agitado de nuestros días y noches.
Mi decisión no es tan “divertida”. Hacer tienda aparte también acarrea riesgos.
Los grillos me seguirán arrullando, mi padre y mi madre aconsejando y yo, desde mi libertad, pensaré en ti igual que siempre, con más fuerza que ayer, extrañaré tu protección y el cobijo de tu abrazo.
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