domingo, 1 de julio de 2012

Nacer duele...


Quien no lo sepa ya 
lo aprenderá de prisa:
la vida no para,
no espera, no avisa.
Tantos planes, tantos planes
vueltos espuma
tu, por ejemplo,
tan a tiempo
y tan
inoportuna

Eran más bien los días
de arriar las velas.
Toda señal a mi alrededor
decía: cautela.
Cuánta estrategia incumplida
aquella noche sin luna
tu, por ejemplo,
tan bienvenida
y tan
inoportuna

¿Quién sabe cuándo,
cuándo es el momento de decir: ahora?
Si todo alrededor te está gritando:
¡Sin demora, sin demora!
'Inoportuna'. Jorge Drexler

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En estos días cada respiración la he vivido de una manera intensa y podría decirse que dolorosa en cierta forma. Es como el dolor de los recién nacidos al salir de su cómodo habitad, desde ese momento (con suerte) alguien se encargará de cuidarlos y alimentarlos pero sin saber cual será su destino lloran por el doloroso trayecto que les toca.

Decir que mi trayecto es del todo doloroso sería hasta desconsiderado, todo cuánto he pedido he tenido, sin embargo, siempre que salimos del área de confort el dolor de ese proceso está con nosotros.

Cada día ha sido un despertar, ver cosas que quizás estuvieron y no supe ver hasta que no me lo mostró (como canción de Drexler). Aunque con la intensión de aferrarme a ciertos espejismos estos se empeñan en dejar al descubierto el árido desierto.

No seré hipócrita diciendo que estoy convencida de que lo que me aguarda será mucho mejor que lo que hasta ahora tenía por ganancia... no es así. Estos días extraño el confort del engaño, de las vendas que cegaban la realidad, de las espinas ocultas entre rosas, de canciones que contaban historias que nunca fueron mías.

 Una vez partes de ese mundo, solo un pie fuera de él y comienzas a extrañarlo, creo que es inevitable querer jamás haber iniciado ese camino... De otro lado cuando cae el telón todo queda al descubierto y jamás vuelve al punto de partida.

Las verdades calladas pesan más que las mentiras dichas.

Los sueños se hacen realidad, esa premisa fue siempre fue mi combustible pero olvidé cuánto me cuesta dormir cuando es interrumpido mi proceso de ensoñación. A partir de ahí todo puede ser pesadillas.

Con todo lo triste que pueda leerse mis palabras al aire, esta vez se que el sol saldrá, que el verdor rodeará nueva vez mis días, que la música no dejará de poner ritmo a mis momentos... que todo va a estar bien...

Buen día para todos.

A la carga mis valientes!!


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