ando tanteando el espacio a ciegas…
No me malinterpreten,
no estoy quejándome…
Soy jardinero de mis dilemas.
Hermana duda,
pasarán los años,
cambiarán las modas,
vendrán otras guerras,
perderán los mismos...
y ojala que tú
sigas teniéndome a tiro.
Pero esta noche, hermana duda,...dame un respiro.
Hermana Duda, Jorge Drexler (fragmento)
Los temas de Jorge Drexler pueden hacer que piense más de lo que me gustaría. Fueron estos versos el inicio de mi reflexión, la que comenzó con una pregunta: ¿Cuántas ocasiones hemos pasamo más de 10 minutos parados en plena vía pública, en medio del agobiante sol, humo de carros, personas que nos obligan a subir en el expreso "infarto al miocardio" al que llaman autobuses (guaguas) , entre el mercado que arropa los semáforos de la ciudad, todo por la duda, por no tomar la iniciativa?
En más de cinco lustros de vida (no preguntes a una dama cuantos más!), he podido ver las oportunidades con largas y escasas melenas, lo que llaman “la oportunidad de nuestras vidas”, oportunidades que no tomamos porque es más cómodo tener los beneficios de una vida sin complicaciones.
Cuando tu vida es tocada por la magia del amor, de los polvos dorados de las ilusiones, de oportunidades productivas, proyectivas, adictivas y hasta punitivas (que todas son necesarias), todo lo que pasa por nuestros ojos, por nuestras puertas es obviado por las cosas que tenemos en la palma de las manos (nos apegamos del modo más estricto al mejor 1 en manos que 100 volando). Es que lo nuevo causa pavor, así que evitamos la urticaria de enfrentamos al horror de lo desconocido.
Si profesas el Cristianismo piensa en María, imagínala paralizada por el temor (que historia tan diferente!); pero lejos de esta hipótesis imagina que el hombre no se hubiera decidido a manipular el fuego…
¿Qué hubiera pasado con el genio de Beethoven deshecho por su incapacidad auditiva? (Hoy en día existen sordos que oyen pero poco o nada entienden) y permítanme detenerme en este particular caso. Estudiosos atribuyen la fuerza de sus composiciones a su incapacidad para oir, así que la solución fue optar por un cambio de estrategia: dejó de escuchar y comenzó a sentir.
¿Qué tan difícil puede ser sentir? Usemos el cliché “se acerca el final del año… tiempo de…” (el resto depende de lo que quieras). Ahora sí debo ser honesta y admitir que para muchos este ha sido un año difícil –en muchos sentidos- entonces reparo en la realidad de lo que esto significa: ¡cuanto chance de crecer y sentir hemos tenido en estos 365 días que ya se nos van!
Si hemos crecido o no, solo nosotros mismos estamos calificados para determinarlo pero al hacerlo no nos quedemos solo con las cosas que faltan… lo primero es ver lo que hemos hecho y cómo nos sentimos con ello, poco o mucho ese es nuestro activo (porque hasta dejando de hacer hacemos) y luego de pasar inventario, es tiempo de encargarnos de lo que falta en el almacén.
La mercancía que no queremos la sacaremos pero seremos capaces de admitir y asumir que si sacamos algo, lo que venga tiene que superarlo con creces. Yo por ejemplo lo tengo claro: regalé 5 pares de mis zapatos favoritos (sí, créame, fueron 5 y de mis favoritos), todo porque estoy decidida a comprar 2 pares Manolo Blahnik y 1 par Jimmy Choo y convertirlos en mis nuevos favoritos… de eso no tengo duda.
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