lunes, 8 de febrero de 2010

Justo a las puertas

Volverán los buenos tiempos,
vencerán las ilusiones,
pasaran estos momentos.

Tantas son las cosas de esta vida caprichosa
y vas a ver que ahora de verdad vendrá lo bueno.

Ese es el misterio de la luz
hoy alumbra lo de allí y oculta lo de aquí.

Regresara a este mundo pequeño
como anuncia tu sueño.

Volverán los buenos tiempos con el mundo
y con el hombre, nos reconciliaremos gracias
a los juegos de los niños y a recuerdos que
cosecharemos con la ayuda de un buen viento.

“Los buenos tiempos”, (fragmento) Presuntos Implicados

Con más ritmo en el alma (ya casi danza) he vuelto a escribir. En esta ocasión nueva vez las dudas (nunca las mismas).

Ante una interrogante lo normal es encontrar respuestas más temprano o un poco después (eso es lo que siempre nos dicen). Suponemos que cuando llega la epifanía la felicidad vuela en el aire con los colores de jardines en primavera, que pasan las nubes y el cielo queda limpio de toda culpa y pocas cosas son tan ensordecedoras como el silencio del momento (como en poema de Benedetti). Entonces es cuando disfrutamos de su armonía como lo haríamos con la música pero (lo siento… hay un pero) en ocasiones no podemos evitar sentirnos peor que al inicio… mientras aún vemos resbalar las gotas de agua por la cristal.

Dispuestos a iniciar una nueva senda, “hacer las cosas diferentes”, aceptar la vida “con una nueva visión” (es aquí cuando estrenamos lentes), ahí esta el muro, otra vez la duda, ¿Seremos felices?

Estoy conciente que en ocasiones soy algo egoísta (me lo han dicho), la queja es que pocos logran descifrar de qué hablo en verdad. En esta ocasión trataré de ejemplificar un poco y no se me ocurre uno mejor que el edén: la tierra prometida, esa es la que aparece mientras se camina por el desierto pero la vemos y volteamos en otra dirección, diferente rumbo, nos alejamos tanto como podemos y un poco más. Ya hemos visto tantos espejismos que todo pierde emoción y es imposible pensar en una decepción mayor . El dolor, esa aprehensión en el corazón, te detiene justo en las puertas de lo que puede ser grandioso.

Muchas veces debemos ir más allá de lo que buscamos, es importante tener coraje y tomar los riesgos de un nuevo error. Por imposible que puedea parecer, aún en esos momentos somos dueños de nuestros actos, un paso a la vez (me lo digo a “Mimisma” a menudo), lo único que necesitamos es determinación.

Cuando se trata de nuestros anhelos bien vale enfrentarnos a la duda, a la posibilidad de una negativa experiencia, aunque de momento no entendamos.

“Que no sea infinito puesto que es llama pero que sea eterno mientras dure”, son versos de Vinicius de Moraes para acercarse a la realidad que envuelve el amor (aplicable a muchos otros ámbitos)… Me quedo con lo último, prefiero pensar que será eterno mientras dure.

Me parece que queda mejor logrado en estos versos:
“Quien lo diría, los débiles de veras no se rinden…
…Llueve sin ruido pero bajo el paraguas funciona el beso…
…La poesía dice honduras que a veces la prosa calla”.

Tomado de “Los Apagones” de Mario Benedetti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario