lunes, 2 de agosto de 2010

Me dueles pero te recuerdo!!

Cada uno da lo que recibe
Luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

“Todo se transforma” (fragmento), Jorge Drexler.

Hace muchos años no pocos luchaban por gloria, obtener el honor de ser recordados era el más anhelado deseo. Aun en nuestros días es difícil imaginarse cómo un buen día un pastor decidió abandonar su rebaño y quemar una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, el templo de Artemisa (o Diana como también se conoció), de un momento a otro estaba en llamas sin que nadie se explicara los motivos.

Hizo falta la tortura para arrancar a Eróstrato (hasta ese momento anónimo) los motivos de su extraño accionar. Ser recordado a través de los tiempos fue el único móvil. Después de esto ni una prohibición bajo pena de muerte impidió que fuera citado hasta nuestros días.

En más de una ocasión recientemente he escuchado referencias de este peculiar personaje que fue el motivo de mi reflexión: “un hombre que destruyó una de las 7 Maravillas del Mundo”, así decidió ser recordado.

Antes de Eróstrato y mucho después de él, las personas eligen la forma en la que serán recordadas aunque no mediten las consecuencias; en ese momento solo importa alcanzar la inmortalidad… ser “perpetuados”.

¿Cuánto tiempo le tomó pensar su plan? imaginar la quema, las dimensiones de la misma, lo que lastimaría a los seguidores de la divinidad deshonrada, su propio dolor, la posterior tortura a la que, de seguro sabía, sería objeto; todo eso ocupa espacio. Quizás lo meditó o quizás no; puede que de pronto llegara al él una chispa y, antes de poder medir, ejecutó la acción en un arranque de locura.

¿Será que a Hitler le pasó igual?

Me detengo un segundo más antes del punto final y otros ejemplos están conmigo, Gandhi (¿por qué no?). ¿Qué puede llevar a una persona a estar de uno u otro extremo de la línea que separa los simples mortales de esos perennes de la historia? Nuestras acciones y decisiones son eso: nuestras.

En la historia siempre encontraremos opuestos: Nazis Vs. Judíos, Venezuela Vs. Estados Unidos, Estados Unidos Vs. Irán, Mozart Vs. Salieri (en la versión de Alexander Pushkin) sin que entendamos del todo sus puntos tan opuestos y extremos.

Son muchas las preguntas sin respuesta pero ello no nos hace olvidar la realidad que durante nuestra existencia ha sido más que evidente: cada persona tiene su lugar en el mundo, uno que no necesita pelear, usurpar o arrebatar y que, sin duda, está marcado por las decisiones que toma.

Tiempo después de oír la historia de Eróstrato me enteré de que el incendio coincidió con el nacimiento de Alejandro Magno.

Y tú ¿a quién recuerdas? Hay decisiones que nadie puede tomar por nosotros.


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