y vuelven a estar
ancladas en un mar
que suele callar;
tus lágrimas
tu devoción
un pez que vence todo su temor
para existir
y descubrirse cada día más.
Intenta amar
un trozo de ese mar;
inunda mi paz
la inmensidad
de esta verdad.
El tiempo se va
muy lejos atrás,
y ahora estoy
y también soy
el hombre que busca una razón…
“Intenta Amar” (fragmento). Beto Cuevas - Aldo Nova
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Hay ocasiones en las que no basta con saber lo que sabes, con mentalizar, recitar, rescatar todas las teorías que conoces o inventar algunas con la intensión de mantener tus pies anclados en tierra.
Unos días atrás hice un ejercicio revisando todos los escritos del blog. En el trayecto noté que revelo mucho de mi estado anímico (sin intención la mayoría de las veces) pero también que hay estados cíclicos. Mientras leía recordaba los sentimientos que motivaron las reflexiones (por no decir catarsis) y más allá de lo perceptible pude detenerme en un algo latente desde el inicio de este espacio: la sensación de que algo falta, también la sospecha de que un grande cambio vendrá.
Hasta cierto punto es saludable sentir que no estamos completos; si todo tendríamos, poco valor le daríamos -(¡Vaya! un verso sin esfuerzo)- ¿Qué sentido tendría la vida, si lo único interesante que pasara fuera despertamos y observar que nada nos falta? ¿Dónde estaría el reto, el dolor y el desgarro por alcanzar eso que percibimos en la línea de lo imposible?
Conocer la verdad y ser lógicos sólo nos complica. Al momento del problema nos preguntamos por qué hacemos mal las cosas si conocemos las respuestas. Es como reprobar un examen cuando las respuestas están en nuestra mente, tan arraigadas que las repetimos como frases de alfabetización: ‘amo a mamá’, ‘mi mamá me ama’.
Ojalá todo se resumiera en teorías y recitales básicos de frases simples.
Aceptar que la solución poco o nada tiene que ver con teorías que se leen o releen en libros y folletos , ni visitando un terapeuta no es sencillo. Salir de los círculos viciosos y hacerlos virtuosos tampoco lo es.
Quizás todo es más complicado porque así lo hacemos (es solo un pensamiento al aire). Todos hablamos siempre de círculos pero es que nunca sabes donde comienzan, menos donde tienen su final… todo se junta, se aglomera y a la vez se aísla, es confuso para mí. Los círculos de amigos, familiares, laborales, estudiantiles, etc., etc., etc.
Algún amigo que haya visitado mi casa pensará que se trata de un tributo a mi espacio lleno de cuanto objeto cuadrado he podido encontrar… no lo es. Es una invitación que me estoy haciendo y la comparto con ustedes: olvidémonos de las respuestas que creemos poseer o saber de memoria y deshagamos los círculos para que en lo adelante sean espirales.
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