jueves, 2 de agosto de 2012

Eva... !Completa!


Es verdad, los amores que se tienen en la vida 
nunca se olvidan 
son aromas que se quedan en el aire 
y una estela de fragancias van dejando 

Quizás mañana será el nuevo día 
cuando las cosas más bellas volvamos a ver 
quizás entonces al fin y a todas estas 
borrón y cuenta nueva, volvamos a entender 
que el amor es el derecho y el deber. 

"Es Verdad" (Fragmento). Ilán Chester.
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"Véndete como una mujer alegre"... ¡Qué extraño sonaron esas palabras en sus labios!

Eva sentía que el dolor se despedía de sus días y quería soñar que esta vez no sería un "hasta pronto". Necesitaba decir 'adiós'.

Una estrella fugaz cruzó a su encuentro rogando que pidiera tres deseos pero esta vez no se hizo ilusiones vanas. La mirada paso por su estrella tan aprisa como esta pasó por un cielo que parecía oscuro aunque estaba lleno de luces.

Eva estaba cansada de llamadas, escritos vacuos, sonrisas falsas y duros golpes de realidad. Era todo tan intenso, presuroso... doloroso.

La felicidad no era un término con el que se sintiera identificada; igual que esa estrella fugaz, los momentos pasaban de ella como un relámpago y se marchaban como tornado: arrastrando todo a su paso.

Incluso hubo días en los que se aseguró que se podía ser 'medio feliz', que nada importaba si se seguía los latidos del corazón. La realidad se empeñaba en restregarle que hasta el más sano de los corazones se detiene un día, ¡cuánto más uno que latía a medias!

Sin más lugar para pensar que el límite de su propia existencia -el mar-  meditaba en esas palabras: "véndete como una persona feliz"...

¿Acaso estaba Eva en medio de un proceso mercantil que aun desconocía? ¿una especie de trueque? ¿Felicidad por amor?

La estrella, como todas las fugaces, se desvaneció. Eva supo que nunca dependió de una luz pasajera, no más engaños o máscaras para ocultar las lágrimas, la tristeza o el desgarro.

El mar no se abrió ante sus ojos, la estrella no se separó de su luz, el dolor no se partió a la mitad... Así que el amor y la felicidad tampoco valía el esfuerzo tenerlos a medias... la vida es completa, un todo compuesto por más que la suma de las partes -meditaba-.

Eva cerró así un capítulo que la hizo feliz a medias para escribir en las páginas de un nuevo libro en el que quería mostrar todas sus partes, plasmar vivencias y momentos completos, con arrebatos, locuras, sonrisas, llanto... pero sin dudas orgullosa de 'venderse tal como era y segura de vivir a plenitud... nunca más a medias'.

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