Dame de tu tiempo y despejo
los caminos para hacerlos bellos a tu paso.
Dame de tus sueños y prometo
mullirlos como algodón.
Dame de tu espacio y me
acurruco en una esquina del corazón.
Dame de tus pasos y prometo
acompañarte en el silencio y el abrazo,
entender los caprichos de
los días lluviosos...
Dame tu mirada y te doy mis
ojos.
Dame la frescura de tus
palabras, la dulzura de tu voz, la dicha inmensa de morar en tu mente,
como agua en el río, como oxígeno
en el aire, como lava en el volcán...
sin estorbar, solo para
acompañar y quizás algún día completar...
Hoy que veo el sol, hoy que
estás en él...
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