cuando te dijo ¡que linda estas!
Y fue una ráfaga de la vida, fue una ventana en la oscuridad
Y susurrado como en los cuentos,
aprovechó tu debilidad ,
llovió la lluvia en los cauces secos y puso un beso en tu soledad.
Como una flor jamás presentida se hizo el guardián de tu intimidad,
en los balcones ropa tendida
y afuera el ruido de la ciudad.
Pero pensando que el tiempo es vela
que se deshace sin avisar,
encarcelaste al amor que vuela con el temor de lo que se va
Y te entregaste sin condiciones y te olvidaste quizá de ti,
y como dicen en las canciones: si tú te vas… ¿qué será de mí?
Forzaste quizá demasiado los lazos,
pensando que en eso consiste el amor:
en dar sin medir el calor de un abrazo
¿Quién sabe que fue… qué pasó?
Estabas sola, pero tranquila
cuando te dijo vengo por ti,
eres la cura de mis heridas, toda la vida que no viví
Y ¿cómo hacer para no creerle?
¿Cuál es el paso que hay que medir?
¿Cuál es el límite de la fuente?
¿Cuál es el tope de la raíz?
“Lazos”. Pedro Guerra.
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Los modelos holliwoodenses son perjudiciales para la salud. Muchas son las personas afectadas y que se han sentido engañadas cuando las cosas distan mucho de “…y fueron felices por siempre…”. Es muy grande la frustración de ver a todos radiantes (menos tú), los abrazos que muestran por todos lados, los besos de los enamorados y -como si fuera poca cosa- esta es la fecha en que se presentan los matrimonios y prometidos a las familias y círculos de amigos.
Es posible que sólo me pase a mí pero con honestidad no lo creo.
Tuve la oportunidad de ir a una reunión de una de mis familias extendidas y se anunció un matrimonio, un aniversario de bodas y dos compromisos en un grupo de 15 personas (incluyendo a los niños que eran como 6). No les voy a negar que por un momento sentí cantar en mi interior 2 canciones de las más trágicas que he oído, sus coros dicen algo así: “… yo no nací para amar… nadie nació para mí…”, la otra, más criolla y con tanto drama que no tendría nada que envidiar a una telenovela mexicana (con todo respeto a tan noble género) “…fatalidad, amor sufrir tan de repente… ¿hasta cuándo trae con ella una esperanza?… es una fatalidad…” (Agradezcan que solo lean y no me pueden escuchar).
Con esas odas a la desgracia en la cabeza, llegué a casa y me descubrí sola en un apartamento, sentí tantas ganas de llorar que no podría explicar. Antes de que quieran solidarizarse y comenzar a llorar por mi dolor debo decir que se fue tan rápido como llegó, esta vez no tuvo chance de instalarse.
Las canciones (de cualquier género) han marcado mi vida desde que tengo memoria, así que la respuesta llegó en otro tema musical, esta vez con “La Voz”, el encantador Frank Sinatra (también es interesante la versión de Michael Buble): “…The best is yet to come…” (Lo mejor está por venir).
Fue con la música que aprendí la importancia de no encerrarse en un género o tema, luego lo llevé a una situación o aflicción porque “todo pasa y todo queda”.
Muchas veces nos aferramos tan fuerte a algo o alguien que no medimos consecuencias y nos olvidamos de cosas importantes. Si más satisfacción hay en dar que en recibir, no debemos frenar a otros que puedan sentir ese regocijo también. Cuando nos damos también debemos estar abiertos a recibir; compartir la alegría de los demás es una forma de recibir.
En lo que nos tomamos tiempo y soltamos un poco esos abrazos -que más que mostrar afecto estrangulan- comencemos a darnos ese cálido acercamiento a nosotros mismos, este nos va a permitir seguir ofreciendo a manos llenas, con la seguridad de que cuando recibamos será en igual o mayor medida…
Definitivamente me quedo con Frank… “The best is yet to come…”
Abrazos que cambian nuestros paradigmas, en mis manos ya no hay, en su corazón siento calor junto a mí. El frio que se fue me dejo renovada, mas infinito en el lugar, no fue, especial si.
ResponderEliminarAgua cristalina que transparenta su fondo calmo.
Ocultarse no se puede por estar dentro de mí, lo entrego para ti.
“Calla prosa dice la poesía”…