Soltarlo, dejarlo ir,
que vuele,
que encuentre su propia voz;
ya no me pertenece a mí...
yo se lo dejo a El
Soltarlo al aire dejar salir
del pecho este sentimiento
que en mi murió,
yo ya vi mi sol nacer...
y hoy vuelve a amanecer
Volver a comenzar en la vida,
mirando un cielo azul,
con fe y con mi poder
llevando esta canción por la vida
con todo el corazón
"Soltarlo". Claudia Gómez.
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Debo confesar... He vuelto, en
cierta forma, a disfrutar la "vida
contemplativa", me he maravillado con pequeños detalles que no recordaba
o simplemente no había notado.
Sentarme al aire
libre siempre ayudó a calmar mis ansiedades y angustias. Ahí estuve. Las horas volaron
mientras observaba el camino de hormigas al pie de un árbol.
Maravillada seguía su
ir y venir; entraban y salían en su agujero sin perder el paso mientras cargaban
materiales que, en muchos casos, sobrepasaban con creces su propio peso... pero
seguían caminando.
Son diminutas,
ignoradas y en muchos casos repudiadas pero siguen su andar, no sueltan sus
cargas y no parecen protestar por ello. Otra maravilla: al encontrar un
obstáculo sólo lo bordean y ¡listo!... no se rinden por ver interrumpida la
línea que escogieron seguir, bordean la obstrucción y siguen su camino.
Como cada cosa en la
vida enseña, quise aprender de esto también, las hormigas son insectos, se dice
que inferiores, sin embargo, tienen un camino a seguir, exploran para encontrar
lo que satisfaga las necesidades de su colonia, sortean obstáculos, levantan
sus cargas, colaboran entre ellas... ¿Qué las hace inferiores?
Nosotros podemos
tener claro nuestro rumbo, podemos decidir cómo saltar obstáculos (¡y vaya que tenemos
opciones!), decidimos qué cargas llevar, a qué, quién o quiénes ayudar con
ellas pero hay algo aún más importante... podemos soltarla cuando tomemos la
decisión.
Somos los
responsables de trazar esas líneas por la que vamos a transitar, hagámoslo de
manera correcta; de saltar los muros, decidamos por la forma más inteligente;
de llevar las cargas, seleccionemos las mismas con sabiduría... y nunca
olvidemos que habrá momentos de dolor, en los que esas cargas decidan no ser
nuestras... será justo el tiempo de hacer uso de esa superioridad y por
decisión abrir los brazos y soltarlo... dejarlo ir...
A la carga mis
valientes!!
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