Después de pasar un largo
invierno
se agradece ver el sol, el
nacimiento de una flor.
Insisto en tener ni más ni menos
mil caprichos de color y gente
alrededor.
Tan sólo tenía, tiempo atrás, motivos
de sobra para llorar.
Pasaron los años, ya no es igual.
Tan sólo tenía tiempo atrás motivos
de sobra para llorar
tan lejos del suelo en que nací.
Prefiero tener los labios
cerrados, el cuerpo y mente abandonados,
serán horas de felicidad.
Conozco el perfil de tu tristeza
algo impropia para quien posee cuanto
quiere y más.
Tus miedos de niño aún son hoy motivos
de sobra para llorar.
Un roce en tu espalda te hará
cambiar.
Prefiero tener los labios
cerrados, el cuerpo y mente abandonados,
serán horas de felicidad.
Se verá, se verá, se verá... Labios cerrados, abandonados
"Se Verá". Luz Casal
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Con tristeza observo que una vez
más me he dejado abrumar por papeles, labores, ocupaciones y preocupaciones de
otros y no las mías, he vuelto a olvidar este espacio al que llaman blog.
Estos días he notado gente tan
ocupada buscando la felicidad que se han olvidado de vivirla. Estar lejos ha
sido la respuesta, han logrado escapar de los problemas (al menos eso es lo que
piensan). A estas alturas lo único que queda
claro es que la prisa hace olvidar muchas de las cosa verdaderamente
importantes, (permítanme omitir detalles).
Estos días es visto la pasmosa la
rapidez con la que nos acostumbramos a dar excusas para evadirnos de las cosas
buenas que nos persiguen de cuando en cuando. Se va haciendo hábito ver las películas
con sus finales maravillosos, leer un libro y que el final nos sorprenda
pensando en nosotros mismos como protagonistas de esas dificultades para vivir
el mismo término pero no dejamos de verlo sólo en la distancia. Es mejor soñar
con que será posible algún día y para otras personas, en lugar de perseguirlo para nosotros mismos a
cada instante.
En lo que trato de reflexionar es
en el hecho de ver la felicidad como el punto final de una serie que sólo es
realizable para otros, mientras nosotros debemos quedarnos en una esquina
aguardando ver las alas aladas que nos concederán esos "extraños" deseos. Se nos hace
posible y real hacerlo por otros pero nos sentamos a esperar que sean otros los
que hagan posible nuestra felicidad.
¿De qué o de quién depende ese estado de satisfacción? Muchos responderán de manera automática que
de nosotros mismos, sin embargo, en el plano de aplicación preferimos perdernos
en nuestros afanes, muchos de los cuales persiguen únicamente el bienestar de
otros... mientras el nuestro aún aguarda a que dejemos de inventar excusas...
A la carga mis valientes!
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