Se dice que el ansioso
esconde un alma en paz,
viajero o misionero
va lejos mucho más
Si miro hasta el cielo
o dentro mío, no sé,
ya nada importa mucho
si puedo con sinceridad
saber que lo intenté.
Viajé por tantos lados
en la imaginación
estamos siempre andando
sin tiempo ni razón,
¿quién sabe las respuestas?
¿quién puede elegir?
si existen diferencias,
sabemos que hay, en cada ser
deseos de vivir...
La brisa que acaricia
con suavidad el mar
y todas las gaviotas
que vuelan sin cesar,
lo veo y lo siento
y no lo sé explicar
espléndido momento
sentir llover
y el sol nacer
vivir y disfrutar
Como el mar y su creciente
va la gente al andar
como el viento y su corrida
va la vida al andar
como el sol a la mañana
que reclama el andar
atesoro el momento
vivo y siento
es mi intento
y lo hago al andar
'Al Andar'.
ABBA
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Después de días de aflicción, la razón se impone.
Es bueno descubrir que la eternidad
del sufrimiento no es tal, que el deseo de auto-castigarnos se muda y el arcoíris
solo aguarda a que levantemos la mirada para maravillarnos con su aviso del fin
de la tormenta.
Quedé gratamente sorprendida de
cuánto se puede descubrir cuando nos quitamos el velo que hace perfecto lo
imperfecto, etéreo lo grotesco, divino lo infernal. Es un instante lo que hace falta para desmitificar
tantas circunstancias y hasta la gente a las que tenemos la capacidad de
entronar y endiosar sin más razón que la de tener a quien adorar irrestrictamente.
¡Que lance esa piedra quien no ha
decidido mirar hacia arriba, muy alto, al momento de ver el rostro de un ser
amado o admirado!
Hemos nombrado a un dios en la tierra, seleccionamos ´eso´ de lo que queremos depender, a lo que, por decisión, nos sujetamos con la sola condición de que no descienda jamás de ese trono en el que -inmerecidamente- le hemos colocado.
Hemos nombrado a un dios en la tierra, seleccionamos ´eso´ de lo que queremos depender, a lo que, por decisión, nos sujetamos con la sola condición de que no descienda jamás de ese trono en el que -inmerecidamente- le hemos colocado.
Las mañanas, tardes, noches y
madrugadas que gastamos sintiéndonos decepcionados, no son más que el tiempo
necesario para darnos cuenta de la falsedad de esos altares a los que decimos
adorar y que ahora se muestran tal cual, sin artilugios, sin los adornos que pudo
obtener sólo de nuestra imaginación, son ese cuadro que desde un principio fueron,
el mismo que nos negamos a ver.
Cuántas historias que de pronto
no tiene sentido pero que en su momento decidimos hacer lógicas obviando detalles
que desechamos como ruido; nuestro 'dios' no merece un ápice de duda sobre su
aura de perfección.
Las relaciones entre seres
humanos y sus entornos, cualesquiera que sean, jamás deben sacarse del plano que le
corresponden; son conexiones entre imperfectos cargadas de imperfecciones,
donde ambas partes indefectiblemente fallarán en algún instante sin que ello
signifique que haya culpables; la palabra 'responsable ' debe ser mejor
empleada (y más a menudo según yo).
Cuando nos dediquemos a deshacer
esos altares se hará presente ese dolor más allá de lo imaginable; después de
todo era nuestro culto, fortaleza, esperanza pero con todo, es justo la
oportunidad de aprender que nada en la tierra es perfecto, que los velos sólo hacen sufrir
en el largo plazo y sobre todo que nada nos puede lastimar si no le damos la
potestad de hacerlo.
Soltarlo (como la canción de
Claudia Gómez) sin resentimientos con ellos o con uno mismo, sin resacas
morales por haber creído, atender esa necesidad de despertar, tambalearnos con
la certeza de que estaremos en pie... esa es la correcta forma de desmontar
altares.
A mi madre agradezco el mensaje
musical que nunca olvidaré: 'Ya nada importa mucho si puedo con sinceridad saber
que lo intenté'... incluso desde mi imperfección.
Buen día para todos... A la carga mis valientes!!
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