jueves, 21 de junio de 2012

Mis altares


Se dice que el ansioso
esconde un alma en paz,
viajero o misionero
va lejos mucho más
Si miro hasta el cielo
o dentro mío, no sé,
ya nada importa mucho
si puedo con sinceridad
saber que lo intenté.

Viajé por tantos lados
en la imaginación
estamos siempre andando
sin tiempo ni razón,
¿quién sabe las respuestas?
¿quién puede elegir?
si existen diferencias,
sabemos que hay, en cada ser
deseos de vivir...

La brisa que acaricia
con suavidad el mar
y todas las gaviotas
que vuelan sin cesar,
lo veo y lo siento
y no lo sé explicar
espléndido momento
sentir llover
y el sol nacer
vivir y disfrutar

Como el mar y su creciente
va la gente al andar
como el viento y su corrida
va la vida al andar
como el sol a la mañana
que reclama el andar
atesoro el momento
vivo y siento
es mi intento
y lo hago al andar

'Al Andar'. ABBA
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Después de días de aflicción, la razón se impone.

Es bueno descubrir que la eternidad del sufrimiento no es tal, que el deseo de auto-castigarnos se muda y el arcoíris solo aguarda a que levantemos la mirada para maravillarnos con su aviso del fin de la tormenta.

Quedé gratamente sorprendida de cuánto se puede descubrir cuando nos quitamos el velo que hace perfecto lo imperfecto, etéreo lo grotesco, divino lo infernal.  Es un instante lo que hace falta para desmitificar tantas circunstancias y hasta la gente a las que tenemos la capacidad de entronar y endiosar sin más razón que la de tener a quien adorar irrestrictamente.

¡Que lance esa piedra quien no ha decidido mirar hacia arriba, muy alto, al momento de ver el rostro de un ser amado o admirado!

Hemos nombrado a un dios en la tierra, seleccionamos ´eso´ de lo que queremos depender, a lo que, por decisión, nos sujetamos con la sola condición de que no descienda jamás de ese trono en el que -inmerecidamente- le hemos colocado.

Las mañanas, tardes, noches y madrugadas que gastamos sintiéndonos decepcionados, no son más que el tiempo necesario para darnos cuenta de la falsedad de esos altares a los que decimos adorar y que ahora se muestran tal cual, sin artilugios, sin los adornos que pudo obtener sólo de nuestra imaginación, son ese cuadro que desde un principio fueron, el mismo que nos negamos a ver.

Cuántas historias que de pronto no tiene sentido pero que en su momento decidimos hacer lógicas obviando detalles que desechamos como ruido; nuestro 'dios' no merece un ápice de duda sobre su aura de perfección.

Las relaciones entre seres humanos y sus entornos, cualesquiera que sean, jamás deben sacarse del plano que le corresponden; son conexiones entre imperfectos cargadas de imperfecciones, donde ambas partes indefectiblemente fallarán en algún instante sin que ello signifique que haya culpables; la palabra 'responsable ' debe ser mejor empleada (y más a menudo según yo).

Cuando nos dediquemos a deshacer esos altares se hará presente ese dolor más allá de lo imaginable; después de todo era nuestro culto, fortaleza, esperanza pero con todo, es justo la oportunidad de aprender que nada en la tierra es perfecto, que los velos sólo hacen sufrir en el largo plazo y sobre todo que nada nos puede lastimar si no le damos la potestad de hacerlo.

Soltarlo (como la canción de Claudia Gómez) sin resentimientos con ellos o con uno mismo, sin resacas morales por haber creído, atender esa necesidad de despertar, tambalearnos con la certeza de que estaremos en pie... esa es la correcta forma de desmontar altares.

A mi madre agradezco el mensaje musical que nunca olvidaré: 'Ya nada importa mucho si puedo con sinceridad saber que lo intenté'... incluso desde mi imperfección. 

Buen día para todos... A la carga mis valientes!!

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