jueves, 18 de noviembre de 2010

Crecer duele!: ...Un adios

Hoy de mí hacia tí,
hoy de tí hacia mí
quiero hacerte un regalo viejo.

Desempolvemos algo,
las pasiones lejanas,
algo de aquellos sueños sin ventana.

...Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.

Desnudémonos, pues,
como viejos amantes,
que lo mismo de siempre
nos quede delante.
Desnudémonos, pues,
como viejos amantes
que se apague la luz
y que el sol se levante.

Hoy de tí hacia mí,
hoy de mí hacia tí
vamos a hablar en voz muy baja.
Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte
vivamos de corrido, sin hacer poesía
aunque no esté de moda en estos días.

Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambios.
Aunque no esté de moda
repite conmigo
quiero amor, quiero amor,
quiero amor compartido.

Algo nos está pasando,
un ruido como de pasos
viene en la oscuridad
y se vuelve a ir.

Algo nos está pasando,
desde que la gente está empeñada
en quererse amar
y en poder vivir.

“Aunque no este de moda” (fragmento). Silvio Rodriguez.

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Hace poco comentaba algo que siempre me habían dicho y que, para mí, carecía de sentido hasta hace poco: “crecer duele”. No lo entendí hasta que comencé a “crecer”. No hablo de las responsabilidades que se adquieren, de las deudas que llegan con más frecuencia que las entradas económicas; tampoco de los hijos que tantos dolores de cabeza nos presagiaban (y que sé llegaran en algún momento). Lo que se pierde son trozos de nuestra vida, pedazos del corazón.

Cuando somos niños todo es mágico. En mi caso uno de los momentos más emocionantes era la hora de ver la caja de imágenes (TV) que incesantemente nos transportaban a situaciones jamás imaginadas, a historias increíbles y nos hacían conocer a gente que obraba por otra gente y por su país.

En mi hogar la televisión debía verse en familia, así que, como han de imaginarse, todos teníamos los mismos temas para comentar o escuchar. Cada uno desde su óptica hablaba de “La Ranita de Metan”, “Los Picapiedras”, “El Show del Mediodía”, “El Gordo de la Semana”.

Hoy en mi corazón ha anidado la nostalgia mientras veía con asombro cómo han cambiado las cosas para todos, comenzando porque cada cual tiene sus programas, sus TV, sus recuerdos, su isla… su vida. Justo llegó el dolor de la pérdida.

“Don Freddy Beras Goico ha muerto” era el titular desde las 5 de la mañana, las redes sociales lloraban a coro y como movidos por combustión espontánea, nuestros padres marcaron celulares, mandaron e-mails en lo que parecía un intento por compartir el dolor que sentimos por despedir parte de nuestros momentos celosamente guardados; aquel que nos unió, que nos hizo reír de forma inteligente y llorar con sentimiento verdadero ha partido de este mundo.

Los hombres no deben ser nuestro norte. Estos son imperfectos. Sin embargo, hay hombres que dentro de sus imperfecciones nos entregan lo mejor del ser humano que buscamos para que acompañe nuestras imperfectas realidades.

Aunque hasta el momento he tratado de no hablar de modo directo de cosas que acontecen en mi terruño querido (República Dominicana) en este blog, esto va más allá de lo que pude evitar. Ver que se vaya nuestra infancia de manera insospechada, sentir que los recuerdos de nuestra habitación para hablar y compartir risas, analizar problemas y soluciones, llorar de la emoción, tristeza o rabia ya no sería más que un recuerdo, uno que con fuerza evocamos al ver el titular “Don Freddy Beras Goico ha muerto”, duele.

Si el dolor de la pérdida es el indicativo de crecimiento, en esta ocasión no siento temor de exclamar ¡CUANTO HEMOS CRECIDO!

Hasta siempre Don Freddy, por usted seguiremos con conciencia riendo y llorando.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Aplicando el mensaje...

Soñar, con lo que más queremos, aquello, difícil de lograr,
Es ofrecer llevar la meta a su fin, y creer que la veremos cumplir.
Arriesgar de una vez lo que soy por lo que puedo ser.

Hay días... que pasan a la historia... son días... difícil de olvidar.
Sé muy bien, que puedo triunfar, seguiré con toda mi voluntad.
Hasta el destino enfrentar y por siempre mis huellas dejar.

Puedes llegar lejos
A las estrellas alcanzar a hacer de sueños realidad
Y puedes volar alto
Sobre las alas de la fe, sin más temores por vencer,
Puedes llegar...

"Puedes llegar". Voces Unidas

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¿Han notado cómo cambia nuestra perspectiva cuando vamos a una charla de superación personal o escuchamos el testimonio de un emprendedor? Miramos maravillados los días y damos gracias porque todo ha sido fácil para nosotros al compararnos con esa persona.

Después de ese contacto todo se ilumina; ya sabemos qué hacer con nuestras vidas, cómo ayudaremos a los demás y hasta cómo sonreiremos a los compañeros de oficina (hasta a ese que tan mal nos cae)... si es una actividad religiosa hasta saludamos a todos con un amistoso “Dios te bendice”.

A media mañana del día siguiente ya no estamos tan claros en nuestro proyecto de “salvemos al mundo con una sonrisa” ¡Cuán distintas son las cosas en el plano de aplicación! Nadie te devuelve el saludo, tus ideas innovadoras son material para estudio y posterior envío al psicólogo del departamento (estás loco), tu plan de integración es un fiasco en opinión de tus superiores y el saludo amable parece no convencer a nadie de que un cambio ha operado en ti.

Claro, te has pasado 3 años y 9 meses (en el mejor de los casos) siendo parte de ese sistema de ogros funcionales y llegas un día maravillado porque “hoy brilla un hermoso sol”, que, dicho sea de paso, es el mismo de siempre.

¿Qué estaré haciendo mal? ¿Es que acaso todos están de de acuerdo para no ver el resplandor que nos regala el astro rey? ¡No fue así como me lo contaron ayer! “Una sonrisa puede marcar la diferencia”, así dijo al final ese conferencista que me hizo sentir que mis dientes tenían una nueva finalidad, entonces, ¿Qué es lo que anda mal? ¿Necesito hacerme un blanqueado?

Repase sus líneas. Estoy casi segura que en algún momento ese conferencista habrá dicho que pasó muchos años viviendo de espaldas a una buena estrategia, un plan para salir del hoyo, sin embargo, después de trazado el plan tomó un tiempo para ejecutarlo por completo. Hacer un bosquejo, una estructura, un plan de aplicación, un estudio FODA para los más entendidos en el lenguaje y saber hacia donde dirigir los esfuerzos.

Lo único que puede estar fallando es la idea de que a la primera sonrisa todo cambiará, con un solo apretón de manos todo sería diferente; con la sola idea de que el mundo es verdaderamente hermoso no todo marchará como en las películas, no todos se ayudarán y serán felices por siempre.

¿Cuál es tu estrategia?

Hay cosas que no cambian en un día, el tiempo es necesario para ver que las situaciones se enrumban por caminos distintos; y digo ver porque hay chispas que de inmediato encienden pero toma un tiempo para que la notemos. Luego que decides no fumar toma tiempo hasta que tus compañeros te dejen de preguntar si quieres uno y en lugar de eso pregunten si te molesta el humo; igual si decides no ingerir alcohol, el jugo o la soda no son una opción automática cuando llegas a una fiesta y te ofrecen de tomar. Debemos dar tiempo para que los cambios operen y se hagan permanentes. Todos lo perciben pero ¿Cómo saber si son reales a menos que seamos constantes?

Si un día el plan “una sonrisa para cambiar el mundo” no funciona , al día siguiente hazlo con más entrega y dedicación. Si no funciona, el tercer día es una buena opción, el cuarto, el quinto y sexto también. Nunca dejes decaer tu plan para cambiar las cosas, es posible que haya alguien esperando para sumarse a esa sonrisa que muestras justo el día en que te quieras dar por vencido.

viernes, 12 de noviembre de 2010

"... Y me seréis testigos..."

El tiempo vuela! Hace un año inicie el contacto en este blog. Lo recordaba al ver un atardecer, una hermosa tarde con sus colores mandarina, también pensé en sus menjurjes. Este, como aquel primer escrito, sin tema musical que acompañe, pues siento que es una canción que llevo dentro y debo cantar.

Como traído por los pelos me encuentro en las mismas que en aquellas líneas que iniciaban hace un año ya: queriendo adelantarme al cañonazo y 12 campanadas, las que muchas veces nos condenan a creer que no logramos, que lo hicimos a medias o que la meta no era tan dulce como en la distancia percibimos o en la imaginación creamos.

Para adelantarme un poco al trillado proceso de los recuentos de fin de año (no significa que no lo haga al final) comenzaré mi limpieza de armario una vez más.

2010 ha sido un año fructífero y lleno de retos para todos (estoy segura). De un modo muy peculiar he encontrado la tranquilidad en los segundos, minutos, días y semanas. Con ellos he descubierto nuevos latidos en mi corazón (más que sístole y diástole), estos han llegado con personas maravillosas y situaciones que han asombrado a más de uno en mi entorno.

Recordé una historia. Un maestro, en afán de que su alumno aprendiera, sacrificó el sustento de una familia completa. Era una vaca. De ella extraían todo lo que podían aprovechar para su sustento y vendían el resto. Después de matarla se alejaron de aquel lugar. Algún tiempo transcurrió hasta que el alumno, convertido en hombre, volvió y se maravilló al aprender una nueva lección después de tantos años. Esa familia había salido de lo que conocía, se procuraron nuevas formas de sustento y prosperaron grandemente.

Medité en esto y ¡oh sorpresa!… alguien mataba mi vaca. Justo frente a mí, compartiendo mis caminos, personas aguardaban una sonrisa y la oportunidad de convertirse en verdaderos amigos, de esos que sobrepasan cualquier expectativa humana. Lo admito… he sonreído.

Para el común de los seres humanos el cuadro de mi vida debió ser más que crítico a estas alturas, grave, agonizante, moribundo -por no decir muerto-. Para sorpresa de todos, el oasis estuvo en el lugar adecuado y en el momento preciso.

Los bolsillos pueden estar vacios, sin embargo, en medio de todo, somos llenos de milagros que ocurren en todos los ámbitos. ¿Cómo no llenar el espíritu?

A ver si les ilustro: ¿Cómo explicar que sin dinero en las cuentas, con ingresos insuficientes y con un incremento en las deudas, que pasan de lo preocupante a lo extremo, aparezcan bienes materiales en abundancia que distan de ser dádivas? ¿Cómo explicar que aunque haya decidido aislarme en mis cuatro paredes, los ángeles toquen la puerta, se instalen, sirvan y ayuden sin condiciones?

No es un cuento de hadas, si les detallara se maravillarían conmigo. Hablo de mi vida, de mi cotidianidad, de los milagros que he presenciado y que jamás se me había ocurrido pedir.

Muchas veces preferimos ignorar los que tenemos en frente y pedir los que creemos oportunos, beneficiosos… “Los que nos convienen”, decimos.

Este año me ha dejado una gran lección: en muchas ocasiones esperar es, en sí, la respuesta que necesitamos.

No es fácil esperar, sin embargo, otra cosa que aprendí -y esta sí que es de suma importancia- es que “a los que aman a Dios TODAS las cosas ayudan a bien”.

Gracias a todos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Para ser sincera…

Anda…
Quítate el vestido
las flores y las trampas,
ponte la desnuda
violencia que recatas…

Deja que descubra
los montes de tu mapa,
la concupiscencia
secreta de tu alma…

Pídeme que viole
las leyes que te encarnan,
que no quede intacto
ni un poro en la batalla…

Dime lo que sientes,
no temas si me mata,
que yo sólo entiendo
tus labios como espadas…

“Anda” (fragmento). Jorge Drexler

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A inicios de semana colgaba un escrito que, por ejercicio de conciencia, borré de este blog (es necesaria confesión). El motivo fue simple y sencillo: mi amigo Franklin me comentó en una muy honesta conversación que no entendía el contenido del mismo. Dos días después de pensar sobre la ‘tertulia’ entendí a la perfección a lo que se refería.

En el escrito todo eran palabras consecutivas que no mostraban a la Susie que él conoce ni la conoce nadie que haya tenido más de 4 minutos de contacto con ella. Era un montón de palabras ocultando su verdadera preocupación.

Ese día pensaba en el tema sinceridad o ser transparentes en todo momento lo que puede traernos serios inconvenientes, comenzando por nosotros mismos. Pensemos en todo lo que nos cuesta admitir un error y pedir disculpas de corazón, decir te amo meditando en todas las cosas que esto puede implicar. Damos por sentado que no son necesarias las expresiones verbales porque nuestras acciones deben hablar por nosotros.

A fin de evitar situaciones caemos en extremos. Podemos sobre-entender que todo está dicho con una llamada de buenos días o la pregunta fría de cómo le fue en el día, compartir gastos al 50-50 (siempre y cuando la situación lo permita), conocer su plato favorito y procurar ponerlo al alcance en cada fecha especial; en el otro extremo encontramos los que repiten te quiero (o te amo) que se cuentan por cientos a mitad de semana. Las palabras suenan huecas, fenómenos que se repiten para llenar de regocijo el vacío propio y no por alguna duda que pudiera tener la persona “amada”, eso por citar el caso de las parejas. Si tocamos el plano de los amigos nos complicamos aun más.

Ambos casos son aceptables desde el punto de vista de la razón, son intentos por demostrar afecto, sin embargo, en ocasiones esos gestos evitan la “auto-transparencia”.

Es solo un quizás que puede ser valido: quizás tratamos de llenarnos o tapar huecos realizando rictus que se convierten en costumbre pero con el que no nos sentimos identificados y que solo ocultan nuestros verdaderos sentimientos o deseos.

Puede doler pero es mejor ser honesto, más que con los demás, con nosotros mismos.

Feliz día!!

lunes, 4 de octubre de 2010

Los puntos de mi agenda...

Gente que se despierta cuando aún es de noche
y cocina cuando cae el sol,
gente que acompaña gente en hospitales, parques;
gente que despide o que recibe a gente en los andenes;
gente que va de frente,
que no esquiva tu mirada
y que percibe en el viento cómo será el verano,
cómo será el invierno.

Gente que pide por la gente en los altares,
en las romerías,
gente que da la vida, que infunde fe,
que crece y que merece paz.
Gente que se funde en un abrazo en el horror
y que comparte el oleaje de su alma,
gente que nos renueva la pequeña esperanza
de un día vivir en paz.

Para vivir así en miradas transparentes,
recibir su luz definitivamente,
nubes van y hoy pasando
pero aquella luz nos sigue iluminando.

¡Que fresca es la sombra que ofrecen!
¡Que limpia el agua dulce de sus miradas!
es por ti que empiezo un nuevo día,
hay ángeles entre nosotros.

“Gente”. Presuntos Implicados.
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Al iniciar nuestra jornada laboral organizamos nuestra agenda y colocamos en ella los pendientes en orden de prioridades, con las horas específicas en las que cumpliremos nuestras obligaciones.

Abrimos los ojos y, por lo general, nos lamentamos de que la noche haya terminado y comience la jornada, con ella las obligaciones, la cotidianidad o -lo que consideramos su sinónimo- la rutina.

Levantarnos, preparar los niños, el desayuno, el almuerzo y/o la merienda, lavar, planchar, dar mantenimiento al vehículo, pagar las cuentas, completar la despensa, etc., etc., etc. Eso al margen de los quehaceres en nuestro sitio laboral. Uffff!! Solo escribirlo me agota, imagino cuanto más a las personas que leen y meditan sobre esto.

En medio de todo este correr: ¿Qué tiempo dedicamos a vivir?

Esa es la pregunta que constantemente debo responder y la que, muy frecuentemente, no logro dar respuesta satisfactoria (para otros).

¿Qué es vivir? Mmmm… difícil pregunta, con una aun más difícil respuesta.

Cada uno tiene sus propios problemas y complicaciones, también su definición de lo que significa “vivir”. Para pocos supone algo que puede agendarse al comenzar la semana o planificarse de forma que digamos “hoy viviré de 6 a 10 PM”, si procediéramos así restaría importancia a los hermosos momentos que llegan, sin importar el lugar donde nos encontremos, tampoco la hora.

Mientras iniciaba mi jornada este lunes (a las 5:30 AM) pude ver la hermosa sonrisa de mis compañeras de trabajo, escuchar los sueños y planes para prosperar de mi amigo de cabina, las bromas de los técnicos, el análisis de otro más, la maravillosa forma de saludar de la conserje que nos asiste y el reloj aun no marca las 7:30. ¡Cuanto he vivido a esta hora de la mañana!

¿Dónde puede haber incluido eso en mi agenda? Decidí hacerlo al inicio, en un aparte al que he llamado “EL PROPOSITO DE MIS DIAS” y al que he puesto el subtítulo “VIVIR Y SER FELIZ CADA INSTANTE”.

Feliz inicio de semana!!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Carta

Varias primaveras atrás
el viento cambio,
y una canción me trajo hasta aquí.

No fue más que un signo sutil
que luego creció,
y una canción me trajo hasta aquí.

Antes, antes en aquel otro mundo distante,
tiempos de otro cantar.

Lejos, lejos con la mirada en otros espejos,
sin darme cuenta un día eche a andar.

Con un entusiasmo infantil
que dura hasta hoy,
una canción me trajo hasta aquí.

Fui dejando versos detrás
renglón a renglón,
una canción me trajo hasta aquí.

Antes, antes en aquel otro mundo distante,
tiempos de otro cantar.

Lejos, lejos con la mirada en otros espejos,
sin darme cuenta un día eche a andar.

“Una Canción me trajo hasta aquí”. Jorge Drexler.

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Querido mío:

Hoy recordé nuestro aniversario, uno del que creo solo yo guardo memorias; esa hermosa y calurosa noche de julio en la que vestí de rojo mis carnes y de risas mi alma; aquella en la que estuvimos dispuestos a hacer cualquier cosa que nos hiciera felices porque era nuestro aniversario.

Creo que nunca lo dije pero al llegar al restauran una gran emoción me iba cercando el alma y el toque mágico de nuestras miradas me decía que éramos cómplices en cada instante.

Siquiera el brusco aterrizar que nos dio el momento pudo romper lo especial de la noche. Sabores suaves y sublimes, así lo imagine por días. La comida fue un desastre ¿recuerdas? Y justo cuando pensamos que nada podría ser peor… llegó el postre; lo único sobre lo que no hubo queja fue el frasco con agua que apenas alcanzó a limpiarnos el paladar.

Desastrosa selección para celebrar nuestro aniversario.

Aún con el deseo de retroceder en el tiempo y jamás haber entrado a ese lugar, partimos sin rumbo, al menos eso me pareció. Caminar era lo único que nos quedaba pero a mi poco o nada me importaba dónde porque estábamos juntos y felices. Una pequeña esquina fue nuestro cómplice y sentí que fue el gran amigo que limpió el mal sabor de boca (literalmente) y los malos momentos. Llenó con música el resto de la velada, una que terminó con polvos de hada que nos hicieron volar y olvidar lo vivido solo momentos antes.

Ahora que no hay más aniversarios -ni míos, ni tuyos, tampoco nuestros- me pregunto si habrás sentido igual. Hoy no es nuestro aniversario pero no pude evitar recordar cada detalle de esa noche.

También recordé lo felices que fuimos con extraños apodos y forma de hablar. ¿Alguna vez te di las gracias? Aprovecho y lo hago: GRACIAS QUERIDO MIO, porque sin saber te convertiste en más que “mío” y en mucho más que “querido” . Es bueno saber que no siempre se pierde un amor, en ocasiones se gana un gran amigo.

Con los días descubro que rara vez podemos decidir qué lazos nos unen pero si la forma en la que podemos querernos y respetarnos mas allá de detalles tontos o discusiones estúpidas (aunque se trate de esas de debimos tener).

Gracias!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Con los pies mojados...

Oh! que será, que será
…Que anda en las cabezas
Y anda en las bocas,
que va encendiendo velas
en los callejones…

Será que será
que no tiene certeza
ni nunca tendrá,
lo que no tiene arreglo,
ni nunca tendrá;
que no tiene tamaño

Oh! que será, que será
que vive en las ideas
de los amantes,
que cantan los poetas
más delirantes,
que juran los profetas
embriagados,
que está en las romerías
de mutilados,
que está en las fantasías
más infelices,
los sueñan de mañana
las meretrices,
lo piensan los bandidos
los desvalidos,
en todos los sentidos

Será que será

…Y el mismo padre eterno
que nunca fue allá
al ver aquel infierno
lo bendecirá,
que no tiene gobierno
ni nunca tendrá,
que no tiene vergüenza
ni nunca tendrá
lo que no tiene juicio

“Oh! qué será?” (Fragmento). Chico Buarque

¡¡Cuántas ideas compartidas y reservadas estos días!! He tenido mucho tiempo de reflexión antes de poder plasmar algo definitivo y compartirlo con ustedes. Eva (protagonista del escrito anterior) ha tenido la oportunidad de seguir con su historia, igual que yo.

Siempre me ha llamado la atención la forma en que las personas vienen y van de nuestras vidas. Entran y salen sin que podamos (muchas veces) advertir  lo que hay detrás de tantas apariciones y desapariciones.

Hace unos meses visitaba un restauran en la playa; era hermoso, acogedor, cálido y con aires bohemios tan mágicos que pocos hubieran resistido envolverse en el ir y venir de las olas. Lo más curioso es que lo percibí al volver la semana pasada. El ambiente era tan distinto entonces que resultaba imposible compararlo con el lugar que había conocido solo semanas atrás.

¿Por qué no percibí entonces los detalles que lo hacían tan especial? ¿Era acaso que estaba redecorado, reubicado o readecuado? Nada de eso. La única diferencia era mi disposición, emoción, el interés, la decisión de pasarla bien con la persona más importante: Mimisma.

No hay sensación como la de mojarse los pies mientras se camina por la playa mirando un hermoso atardecer que se torna mandarina -como en escena de película romántica-. Es volver la vista a nuestra condición de isleño y verse acorralados, una vez más, hasta dejar salir el verdadero yo.

Por lo general sufrimos, lloramos, entramos en un estado de desesperación y hasta depresión por la partida de personas de nuestras vidas. El dolor es más grande cuando no parten del mundo físico y sólo lo hacen de nuestras vidas (¡que curioso!).

Esta vez me alegré de que las cosas sean como sean. Decidí agradecer “la liberación de cosas” como diría Facundo Cabral. Rápidamente he comprobado que lo a mi vida ha llegado es mucho mejor que lo despedido. En mi corazón he agradecido las lecciones que me han dejado y he procurado hacer los honores de lugar para nada quedar a deber.

Mojar los pies y limpiar el alma… entiendo que es lo mejor que he podido hacer en este tiempo de ausencia de ustedes y presencia en Mimisma.

¡Gracias por extrañarme!