jueves, 20 de mayo de 2010

Así son los momentos…

A ti que frente al mar te crecen alas
y sin más nubes en tus sueños va lloviendo la esperanza
A ti que un simple beso es un milagro
y sin golpes en el pecho ya te sientes perdonado
A ti que hay mil razones que te hacen feliz
A ti que para amar siempre has dicho que si
A ti que eres el bueno de los buenos
la mano que se extiende y llega al cielo…

Vive que la vida te sonríe,
que te da los buenos días
aunque llueva o se te caiga el mundo encima,
Vive que la vida es una sola,
aunque guardes bajo llave los papeles
que aseguren tu parcela allá en la gloria

Vive que de muerto solo sirves
pa' los cuentos de los vivos, esos mismos que no te dejan crecer
Vive, toma y deja que la vida no es tronco
al que se tira y se recoge, del que debemos aprender

“Vive” (fragmento), José Antonio Rodriguez.

¿Cuántas veces nos hemos visto al borde de la angustia total y decidimos no lanzarnos? Han de ser más en las que vemos de cerca la felicidad.

En una fila, mientras aguardamos ser atendidos, solo nos queda desesperar hasta que llegue "nuestro turno", pensamos cualquier cantidad de cosas y es imposible apartar de nuestra mente la felicidad que sentiremos al  ser atendidos por el dependiente, cuando nos cambien el cheque -por citar un ejemplo-,  pensamos que la felicidad llegará después de ese glorioso momento pero lo retrasamos hasta que  logremos cubrir los pagos... cuando compremos lo necesario, cuando completemos los ahorros y con ellos nuestros sueños… así seguimos solo para descubrir que estamos nueva vez en la fila aguardando “nuestro turno”.

Así es como llega el momento que pudiéramos disfrutar y que no hacemos solo por estar inmersos en buscar el que viene. Los pequeños puntos de felicidad se nos escurren sin que demos crédito a las pequeñas grandes alegrías que pueden llenarnos.

Si bien dicen que no existe una vida feliz sino una vida con momentos felices que contribuyen a esa sensación, la responsabilidad es solo nuestra. Está en nuestras manos distinguir, aprovechar, disfrutar... SER FELICES.

“Los pequeños detalles cuentan!”… ¿Cuántas veces lo habremos escuchado? ¿Los contamos? ¿Cuánto cuentan para nosotros? 

martes, 4 de mayo de 2010

Mi libertad!

Hoy voy a cambiar
revisar bien mis maletas
y sacar mis sentimientos
y resentimientos todos
hacer limpieza al armario
borrar rencores de antaño
y angustias que hubo en mi mente
para no sufrir por cosa tan pequeñitas
dejar de ser niña...
para ser mujer.
hoy voy a cambiar
sacar a luz mi coraje
entregarme a lo que creo
y ser siempre yo sin miedo
bailar y cantar por hábito
y ver claro en vez de oscuro
desarraigar mis secretos
dejar de vivir, si no es por vivir la vida
que grita dentro de mi... mi libertad
Hoy voy a cambiar
salir dentro de mi no ser solo corazón
dejar y parar fracasos
...porque soy mujer,
con todas las incoherencias que nacen en mi
fuerte, sexo débil.

"Mudanzas" (fragmento). Guadalupe Contreras Ramos(Lupita D'Alessio)

Después de semanas de ausencia me parece prudente ponerles al tanto. Hace poco decidí separarme del lar paterno. El dolor del silencio nos sobrecogió a todos sin que pudiéramos manifestarlo. Hube de irme.

Mi madre decía “ya es tiempo”, mi padre “no veo el motivo”. De mi madre separada por un océano y de mi padre por apenas un río, ahora, en ambos casos, solo detrás del auricular me recuerdan que aun soy pequeña ante sus ojos.

En las noches me abruma el silencio de la soledad, el canto de grillos que no logro reconocer, los vecinos poco afectuosos de un sector del todo nuevo para mí. Fue mi decisión, mi elección, mi gusto.

Recordé por completo un “mail masivo” que circula desde 2007 titulado "El Vuelo de las Águilas; Renovarse o Perecer". Las águilas: tan majestuosas, imponentes y desafiantes, confinadas a la soledad y dependiendo de su resistencia al dolor, a los golpes que debe propinarse para arrancarse el pico, sus uñas… sus plumas. "Ellas reconocen los signos y se responsabilizan de su supervivencia y se renuevan a si mismas".

En la frialdad del trayecto vespertino, un murmullo: “hurtadores merodeaban”, “forzaron una cerradura”. Era en mi edificio. Todos se reunen en torno a la agraviada, se suman las voces de solidaridad, de espaldarazos, ella no está sola… que bien.

Al cabo de unos minutos todos se han ido, todos en sus esquinas haciendo su vida habitual; yo no soy la excepción… la hora marca el ritmo siempre agitado de nuestros días y noches.

Mi decisión no es tan “divertida”. Hacer tienda aparte también acarrea riesgos.

Los grillos me seguirán arrullando, mi padre y mi madre aconsejando y yo, desde mi libertad, pensaré en ti igual que siempre, con más fuerza que ayer, extrañaré tu protección y el cobijo de tu abrazo.

martes, 30 de marzo de 2010

Ensamblo mi guión

¿Por qué hay estrellas que brillan
pero no se ven…
…Y existe gente que nunca llego a
conocer
aunque los pueda ver?
son los azules heridos del amanecer
se desprenden del cielo, arañándome... arañándote

Hay un universo
de pequeñas cosas
que solo se despiertan
cuando tu las nombras
Todo lo que es bello
está esperando tu mirada
tengo una caricia
que sin ti se me derrama

Hay un universo
hecho de pequeñas cosas
que vuelan sobre tu cabeza
si las soplas
Hay atardeceres
que no acaban de ponerse
hay un mar entero
resumiéndose en tu boca

…Por eso ven a ver conmigo el sol aquel
de plata salpicándonos los mares...
de pequeñas cosas.

Hay un universo
de pequeñas cosas
en el que los amargos
trenzan flores
pa' adornar fronteras.
Hay una mirada
que susurra a mis espaldas
cuando los secretos
o se dicen o
se callan.

“Hay Un Universo De Pequeñas” (fragmento), Alejandro Sanz.

En estas semanas de silencio he visto muchas cosas e ignorado otras (por voluntad en ocasiones).

En este trayecto al que llamamos vida, aprendemos muchas cosas a fuerzas de tropiezos (amargos unos, dulces otros); aprendemos que somos dueños de nuestro destino por lo que podemos reescribirlo en el preciso instante en que nos plazca.

Estos días –debo admitir-, mis piernas han temblado, mi corazón se ha llenado, vaciado y vuelto a llenar. Mientras escribo mis manos tiemblan y mi corazón tiene movimientos que ni yo conocía. Por momentos me sorprendo llorando y me excuso con “Migomisma” diciendo que ha sido el maquillaje, cuando en realidad nada ha pasado por ellos a no ser mi propio dolor.

La ironía ya no puede ocultar el dolor de mi corazón, el sarcasmo ya no es una opción… ahora solo somos estas teclas, con un silente reclamo para que escriba, y yo; sin canciones para la introducción, sin nadie que me diga que hacer o escribir, con calor en la piel y frio en el alma.

Pero las canas de mis sienes (prematuramente aparecidas) me hacen pensar en que cambiamos los patrones y hasta cortamos moldes para hacerlos a la medida; desechamos medias páginas de palabras grandilocuentes y conceptos rebuscados porque hasta de eso se cansa el alma.

Hoy me centro en la grandeza que encontramos en expresar los verdaderos sentimientos, la de reconocer los errores, de escribir el libreto pero también dirigir las escenas y ser los realizadores, hacerlo todo sin olvidar enmarcar con una excelente fotografía nuestro filme. Ese, y no otro, debe ser nuestro proyecto, a fin de cuentas se trata de los colores que adornarán nuestra propia existencia y merecen todo nuestro esfuerzo.

martes, 2 de marzo de 2010

Portada y contenido

Ven a buscar
el misterio de lo cotidiano
tan cerca y tan lejos está
las delicias que voy a ofrecerte
no puedes comprar.

Y déjame entrar
en tu casa ventanas abiertas al viento
que de par en par
te descubran secretos a voces
por casualidad.

Ven, probarás
a romper el hechizo continuo y profundo
y al fin abrirás
la prisión de tus ojos viajeros perdidos.

Y ves
que escondido entre sombras
como un nido de alondras
como un juego de niños
pequeños detalles te harán renacer.

Y aunque nadie los nombra
si te faltan te asombras
como un rayo de luz
rompen la oscuridad.

El placer de soñar
bendición del durmiente
con celo y esmero se debe sembrar
de felices presagios
de azúcar y pan.

Y el embrujo de amar
sortilegio diario que cruza los tiempos
y que hay que endulzar
con la miel de los besos cautivos
preciado manjar.

“El misterio de lo cotidiano”. Presuntos Implicados

En el mes que recién finaliza cosas nos han pasado y en esta ocasión no quiero tocar los aspectos negativos, como el de jóvenes que entienden que Juan Pablo Duarte es una calle comercial o un hombre que luchó contra el trujillismo (todos ellos dominicanos). Enfoquemos los aspectos agradables como el de haber visitado en más de dos ocasiones (y por gusto) una librería y sus estantes. Era más que la curiosidad por las cafeterías del interior o los alrededores, se convirtió en un verdadero paseo, como el de nuestros padres en atardecer de domingo por los parques y sus gentes.

Decidí comprar libros (placer poco común en estos días), sentí el impulso de llamar a mis amores y algunos desamores, el deseo se materializó. Como si estuviese en la ruta de los grandes diseñadores, en cada espacio veía la cara de alguien que podría aprovechar mi visita: en ese de la izquierda los clásicos para “La Beba”, en el fondo música para los amigos, a la derecha los de psicología para compañeros y mi gusto propio… a todos los sentía cerca.

Mis ojos se pasearon por portadas no conocidas (muchas) y me detuve en el peculiar oteo de un señor con una complicada forma de selección: miraba los colores de las portadas –me parecía- y ponía especial atención en la tipología usada en la impresión; muchos quedaron fuera por la extraña discriminación.

Como era de esperar comencé a observar que, con pequeñas diferencias, todos discriminábamos (debo incluirme porque tenia el mismo modus operandi) al momento de seleccionar entre variada opción que ofrecía el establecimiento. Dejábamos de lado las cosas que “no encajaban en el perfil”.

Un titulo recomendado llegó a mi cabeza, busqué y contemple, no pude encontrarlo con mi arbitraria discriminación de formas y colores, fue inútil. Me hago auxiliar de un joven que de manera amable señala un rincón de esos que no tienen rostro sugerido en sus títulos, no se me hubiera ocurrido buscar allí, con solo acercarme -!EUREKA!- ahí estaba esperando por mí.

No pude más que pensar “¿Cuántas veces nos habremos cruzado con malos títulos, llenos de buenos contenidos? Pero los dejamos por los colores de la portada, el tipo de letra o porque no estaba en el anaquel en el que buscamos… sabrá Dios cuantas tonterías más”.

Entendí, a partir de ese momento, que más allá de las apariencias, el contenido puede ser interesante sin importar la portada que podamos percibir.

viernes, 12 de febrero de 2010

Tambien el estribillo y su final con beso...

Tú, sigues a mi lado,
tú confías en mí,
tú dices la verdad
y prometes que habrá
un final con beso.

"Los buenos tiempos", (fragmento, estribillo). Presuntos Implicados

En su cabeza una canción de Sinatra, mágico como siempre, con luces de cirios. No se decidía y revoloteaba entre Aznavour, Piazzolla y María Bethania, con tanta imaginación como emoción.

El clima era perfecto, un día difícil pero prometedor.

En el reloj las 4 PM, buscaba cualquier pretexto para llamarle, sería sólo un momento después del trabajo; su compañía era lo único que necesitaba para completar la sinfonía en su cabeza.

Las 4:18, por fin suena, en la pantalla su nombre; al otro lado la voz señalaba las 6, la hora perfecta para aliviar las cargas. "Si" fue su respuesta, no quería admitirlo pero era justo lo que quería escuchar.

Nueva vez el sonido, la pantalla con su nombre, -llegué por ti- escuchó al otro lado, sin comprender del todo el significado de la frase, su respuesta fue automática: "cinco minutos".

Miró sus ojos y sonrió con los suyos, acordaron un lugar, el menú, incluso antes de llegar. El vino llego después. Una tras otra las copas se llevaron las presiones de un día, de dos, de la semana. Se volvieron cómplices sin necesidad contratos firmados. Hablaron largamente, se expresaron libremente.

El momento hizo olvidar distancias, se abrazaron sin tocarse.

Y fue un instante, tan solo eso, un pequeño instante en el que sus labios no encontraron más palabras que usar como excusa y se fundieron en un beso.

A San Valentín el honor!!

lunes, 8 de febrero de 2010

Justo a las puertas

Volverán los buenos tiempos,
vencerán las ilusiones,
pasaran estos momentos.

Tantas son las cosas de esta vida caprichosa
y vas a ver que ahora de verdad vendrá lo bueno.

Ese es el misterio de la luz
hoy alumbra lo de allí y oculta lo de aquí.

Regresara a este mundo pequeño
como anuncia tu sueño.

Volverán los buenos tiempos con el mundo
y con el hombre, nos reconciliaremos gracias
a los juegos de los niños y a recuerdos que
cosecharemos con la ayuda de un buen viento.

“Los buenos tiempos”, (fragmento) Presuntos Implicados

Con más ritmo en el alma (ya casi danza) he vuelto a escribir. En esta ocasión nueva vez las dudas (nunca las mismas).

Ante una interrogante lo normal es encontrar respuestas más temprano o un poco después (eso es lo que siempre nos dicen). Suponemos que cuando llega la epifanía la felicidad vuela en el aire con los colores de jardines en primavera, que pasan las nubes y el cielo queda limpio de toda culpa y pocas cosas son tan ensordecedoras como el silencio del momento (como en poema de Benedetti). Entonces es cuando disfrutamos de su armonía como lo haríamos con la música pero (lo siento… hay un pero) en ocasiones no podemos evitar sentirnos peor que al inicio… mientras aún vemos resbalar las gotas de agua por la cristal.

Dispuestos a iniciar una nueva senda, “hacer las cosas diferentes”, aceptar la vida “con una nueva visión” (es aquí cuando estrenamos lentes), ahí esta el muro, otra vez la duda, ¿Seremos felices?

Estoy conciente que en ocasiones soy algo egoísta (me lo han dicho), la queja es que pocos logran descifrar de qué hablo en verdad. En esta ocasión trataré de ejemplificar un poco y no se me ocurre uno mejor que el edén: la tierra prometida, esa es la que aparece mientras se camina por el desierto pero la vemos y volteamos en otra dirección, diferente rumbo, nos alejamos tanto como podemos y un poco más. Ya hemos visto tantos espejismos que todo pierde emoción y es imposible pensar en una decepción mayor . El dolor, esa aprehensión en el corazón, te detiene justo en las puertas de lo que puede ser grandioso.

Muchas veces debemos ir más allá de lo que buscamos, es importante tener coraje y tomar los riesgos de un nuevo error. Por imposible que puedea parecer, aún en esos momentos somos dueños de nuestros actos, un paso a la vez (me lo digo a “Mimisma” a menudo), lo único que necesitamos es determinación.

Cuando se trata de nuestros anhelos bien vale enfrentarnos a la duda, a la posibilidad de una negativa experiencia, aunque de momento no entendamos.

“Que no sea infinito puesto que es llama pero que sea eterno mientras dure”, son versos de Vinicius de Moraes para acercarse a la realidad que envuelve el amor (aplicable a muchos otros ámbitos)… Me quedo con lo último, prefiero pensar que será eterno mientras dure.

Me parece que queda mejor logrado en estos versos:
“Quien lo diría, los débiles de veras no se rinden…
…Llueve sin ruido pero bajo el paraguas funciona el beso…
…La poesía dice honduras que a veces la prosa calla”.

Tomado de “Los Apagones” de Mario Benedetti.

lunes, 1 de febrero de 2010

Ya lo entiendo... y el mar que me rodea!

Dime, ¿qué tiras al agua?
Un público desconsuelo
y una secreta esperanza.
Lágrimas que no son mías,
recuerdos y madrugadas;
remordimientos antiguos,
palabras..., muchas palabras
que por dichas, no conviene
recordarlas...
Y tú, ¿qué tiras al agua?

Trabajos mal terminados,
canciones inacabadas,
nombres de malos amigos,
dudas y dos o tres cartas
malamente concebidas
y escritas enhoramala...
Dime, ¿qué tiras al agua?

Silencios, muchos silencios,
desgracias, muchas desgracias,
desabridas actitudes,
iras injustificadas,
tiempo inútil perdido,
deudas que nunca se pagan,
tristezas no comprendidas,
hambres, miserias humanas,
vergüenzas inconfesables,
limosnas no confesadas,
consejos paternalistas,
éxodos de casa en casa,
y una desconsoladora sensación
dentro del alma.
Y tú, ¿qué tiras al agua?

Desatinos, desacuerdos,
mentiras innecesarias,
traiciones no cometidas,
promesas no consumadas,
falsos credos, diferencias,
hipócritas alabanzas,
prejuicios imperdonables,
conclusiones temerarias,
resentimientos oscuros,
frases desafortunadas.
Mi vida, mi vida entera,
¡Mira cómo se la lleva el agua!

"Dime, ¿Qué tiras al agua?".  Alberto Cortez


Como isleña con alma acorde a mi condición y el corazón volcado en responder a otro continente, inicié la jornada de labores este lunes. La prensa solo reseña notas pesimistas y en las pocas positivas es muy obvio el ánimo de publicidad. Lejos de dejarme vencer por el desanimo -en lunes de cielo radiante- pienso en observar el estado de mi libertad (por el momento condicional).

Oportunidades tenemos de comprar, guardar, usar, almacenar y desempolvar artículos del hogar, ropa, zapatos y hasta sentimientos (con sus excepciones). Cuando se trata de tirar somos un tanto más cuidadosos; buscamos razones que sirvan de excusa para no deshacernos de lo adquirido: cambiamos de nombre, lo guardamos en lo más apartado de nuestro ser con la esperanza que desaparezca del alma cuando los ojos no lo perciban, volvemos en nuestros pasos buscando componer los pedazos de alma, finalmente nos escondemos de nuestro propio reflejo.

“Una porción de tierra rodeada de agua por todos lados”, definición de isla. Suelo pensar que no solo aplica a zonas terrestres, me dejo claro que nos marca, nos define, nos limita. Pero no todo es tan oscuro, el agua lava, purifica y hasta deshace las cosas irremediablemente arraigadas, odiosamente inseparables.

Es por todo eso que al sentarnos frente al mar, como un espejo, vemos nuestra cara oculta, imposibilitados de esconder recuerdos o escondernos de ellos; estar de frente al mar es aceptar lo que puede ser o dejar de ser. ¿Dónde está el océano?

Si hay un dejo de nostalgia en mis líneas es que he logrado ocultar el resto para no contagiar o preocupar. Estoy frente a un inmenso mar y me muestra más que agua, más que azul, más que horizontes intocables. Ahora es cuando decido qué tiro al agua... Y tú, ¿Qué tiras al agua?